lunes, 1 de junio de 2015

Guerra cultural

Soy un recurso humano muy bien logrado que requirió milenios su perfeccionamiento.
Sobreviviente a múltiples embates de la naturaleza y viles traiciones de subpoblaciones envidiosas de distintos lugares del planeta, sociedades diversas, a través de los tiempos.
Pestes y guerras de variados tipos actuaron como filtro que purificó mi calidad de ser humano.

Tan trascendental es mi linaje que ni yo entiendo cómo hago para seguir vivo pero sintiendo la pesada carga de la trascendencia permanente y aprendiendo de aquellos que parecieron ser acallados pero que la batalla que les arrebató eso que llamamos vida no les restó mérito para alcanzar la inmortalidad.

Incluso el anonimato no nos quita trascendencia, igualito a como le cabe a la cigarra al caer el invierno los rituales incompletos inevitablemente ceden lugar a las configuraciones culturales mejor adaptadas a las complejidades del sistema sociedad embebida en su medio ambiente.
Incluso el esfuerzo conjunto de comunidades equivocadas no puede apagar los fuegos eternos que logramos conseguir.

Ni las cenizas necesitamos para renacer porque la nada misma está a nuestro favor. Aunque ser minoría hace sufrir a la mayoría. Hay un claro sacrificio de poder real del presente para poder darle forma al futuro, eso es hasta el momento lo único que me da bronca de todo este juego ...

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